Hoy es un día delicado, porque no solo cumplo años yo, sino también mi mami; y es la primera vez en su vida (y en la mía) sin estar junto a la suya.

No sé si habrá descansado, pero es lo que primero que te dice todo el mundo; que es ley de vida, lo siguiente. Y nos lo tendremos que creer sin remedio.

Mi yaya se fue el día de Nochebuena.

Mi único consuelo es que consiguió reunirnos a todos como cada año el Día de Navidad.

Nos dicen que cuando entras en su casa -bajo la mía- sigue oliendo a ella. Yo no lo comprobaré. Me quedo con mi beso en su piel el último día en que lo pude hacer.

Pero sí la sigo oyendo desde mi cama cuando de buena mañana abre su escandalosa puerta y saluda a las mujeres que van y vienen a la compra.

'Iaetes, ojalà algun dia puga aconseguir la mitat de tot allò bó que vosté sempre ha desitjat per a mi'.

Si me he decidido a publicar esto es solo por vosotros, porque lo merecéis y así lo siento. Porque me habéis arropado durantes estas fiestas y no me he sentido sola a pesar de lo duro de las fechas.

Habéis sido muchos los que -a través de esta gran red que hemos creado- habéis estado a mi lado, habéis logrado que me evadiera, me habéis arrancado sonrisas y -lo que es aún mejor- he podido sentir vuestro abrazo. Así que dar las gracias por todo ello es bien poco.

Vosotros sabéis quienes sois y lo que se os quiere.