La economía lingüística que empleamos hoy en día -sobretodo en los mensajes a móviles- distorsionan la lengua de tal manera que la mayoría de veces sólo entre nosotros nos entendemos. Y esa costumbre de sintetizar nos lleva luego a dudar ortográficamente a la hora de escribir en otros ámbitos.

Según los expertos la poca lectura, la falta de exigencia de los profesores y la desidia de algunos alumnos son las principales causas del empobrecimiento del castellano.