Que son muchos quienes lo sufren y casi nunca lo disfrutan; y viven los preparativos, pero no los festejos. Durante los tres días que han durado las pruebas automovilísticas, desde muchos puntos de la capital del Turia se podía escuchar el rugir de los monoplazas a 300km por hora. Pero también ha habido otros 'ruidos' (voces críticas) que han quedado en susurros o incluso silencios, para que la organización del circuito urbano valenciano fuera todo un éxito.

Muy pocos son los medios que se han hecho eco de los problemas que estos tres días han acarreado a Valencia y a sus vecinos (no sé si porque no se atreven, no interesa o qué, lo de siempre). Pero ayer me sorprendí con un artículo de elperiodico.com que se refería al GP de Fórmula 1 de Valencia como un 'timo absoluto' y con 'muy poco público'.

No tengo ni idea de cómo habrá acabado toda esta ilusionada gente:

Mareados, vapuleados y estafados. Así se sentían casi un millar de seguidores tras comprobar que las entradas de 420 euros --las segundas más caras en gradas-- o no se correspondían con asiento alguno o se trataba de localidades desde las que no se veían los coches de F-1 en el Valencia Street Circuit.