Y qué fuerte me parece. La niña de vestidito rojo que encandiló a todos en la inauguración de los JJ.OO. de Pekín para cantar la "Oda a la madre patria" resulta que era 'de mentiras'. Me refiero a que en realidad no entonó ninguna nota porque fue elegida simplemente para dar buena imagen.

Es decir, que Lin Miaoke no actuó por sus cuerdas vocales (que es el motivo por el que supuestamente debía aparecer en el estado olímpico), sino por su aspecto físico en detrimento del de la cantante real: una niña de cara redondita y un poco mellá (algo habitual en los niños de su edad).

La niña 'más mona' (seleccionada por "interés nacional"), movió los labios mientras se izaba la bandera China. Pero la melodía que sonó en realidad fue interpretada por esa carita simpática de Yang Peiyi que, por no tener los dientes alineados, se quedó fuera de la espectacular ceremonia de inauguración. Una oportunidad que no sabemos si volverá a tener en su vida.