La representación del sueño chino
El "Nido de pájaro" fue el escenario de una ceremonia inaugural que ha llegado a través de la televisión a más de 4.000 millones de personas de todo el mundo. El espectáculo arrancó con 2.008 tambores sonando al mismo ritmo en el centro del estadio olímpico.
El color, la grandiosidad y el máximo cuidado en la organización y los detalles han sido los principales pilares de la inauguración. Y el hilo conductor, los más de 5.000 años de Historia de China: la edad del papel, la ruta de la seda, el taichí...
15.000 bailarines y actores se movían en sus coreografías como si de una única persona se tratara, logrando complejas figuras de gran belleza visual. Uno de los momentos más impresionantes fue la simulación de los tipos móviles de la imprenta con una actuación sincronizada al milímetro.
Los fuegos artificiales también fueron protagonistas. Lanzados desde 1.800 localizaciones distintas, recordaron al mundo que fue en China donde se inventó la pólvora.
Después de las actuaciones, desfilaron las delegaciones de los 205 países que participan en los Juegos. Los 268 deportistas que representan a España en Pekín lo pasaron en grande en su paseo por el estadio olímpico.
Y llegado el momento más esperado, el gimnasta Li Ning fue el encargado de portar el último tramo de la antorcha olímpica y de alcanzar el pebetero de una manera mágica: "corriendo" sobre el aire.
Todo ha sido a lo grande. Y el gigante asiático ha logrado trasladar al mundo una imagen de unión, fuerza y poder.

