Tras 147 capítulos de los ya míticos "Serrano", anoche el último capítulo de la serie decepcionó y el guión dejó mucho que desear. Como ocurre en muchas otras producciones, han querido alargarlo tanto, que ya hace mucho que la trama perdió su sentido y ha ido desvariando.

Para quienes no viérais anoche Telecinco, os comento que la cosa fue así:

Después de un día catastrófico -Guille y Teté, repitiendo la historia de los dos hermanos mayores, deciden irse de casa para vivir su amor, y Currito, el hijo pequeño, atropella al churrero del barrio-, Diego Serrano se va a pasear, y sin venir a cuento se encarama y se tira por un puente a la carretera. Tal cual.

¿Les parecerá a los guionistas que el mostrar un supuesto suicidio del protagonista podía ser un desenlace gracioso? ¿Les parecerá de buen gusto tratándose esta de una serie amable, familiar y cómica?

Pero es que a continuación, en lugar de morir, aparece Diego en la cama junto a Lucía (Belén Rueda), su gran amor, que murió -también atropellada- allá por el capítulo 107. Diego la mira alucinado: "¿Qué haces aquí?". "¿Y tú?", sonríe ella incorporándose de la cama. "Te recuerdo que nos casamos ayer".



Es decir, que después de cinco años de historia en la pantalla, los responsables han considerado que el mejor colofón era recurrir al 'y entonces, se despertó y se da cuenta de que todo ha sido un sueño'. Y con esta decisión lo que han venido a decirnos a todos es que verdaderamente la serie acabó cuando decidieron matar a Belén Rueda para dejarla libre "Mar Adentro".