La Comisión Europea propone ampliar la jornada laboral hasta un máximo de 65 horas semanales y considera que esto supone "un paso adelante para los trabajadores". Pero esta medida lo que en realidad representa es una involución y un atentado contra los derechos de los trabajadores; la larga lucha de la clase obrera por una jornada laboral de duración proporcionada se vería, de un plumazo, reducida a escombros.

España se ha mantenido desde el primer momento en contra de la nueva norma, pero ha perdido sus principales apoyos, Francia e Italia, con los que había conseguido bloquear la reforma en varias ocasiones.

Para J.R. Mora, los ministros de Trabajo de la Unión Europea son unos cachondos, y su decisión, un atraso que parece pensado por retrasados.

Tampoco César Calderón se ha podido resistir a tratar el asunto con su particular estilo:

Amigos, queremos animar a los responsables europeos para dar un nuevo paso en la modernización del viejo continente y fijar un tope máximo de 168 horas semanales.

De esta manera los trabajadores podrán libremente pluriemplearse en dos trabajos diurnos y uno de vigilante nocturno además de vender perritos calientes los fines de semana.

Europa aportaría de esta forma una nueva definición al concepto de “pleno empleo”, que en lugar de referirse a la ausencia de paro en un país, pasaría ahora a referirse a que un trabajador podría trabajar las 24 horas del día, 7 días a la semana, eso si que es un empleo pleno.

Y además ha iniciado una ciber campaña de oposición a la medida que tratan de adoptar la mayoría de eurodiputados.