La combinación de éxito, drogas y paparazzis puede ser letal. Si a esto le añadimos el poder viral de Internet, y la proliferación y fuerza de los blogs, el efecto puede ser demoledor. Y en el caso de Amy Winehouse confluyen todos estos factores y más, lo que sin duda nos ofrece un amplio y variado catalogo de malos, muy malos y peores momentos.

Gracias a la prensa rosa inglesa estamos siendo testigos día a día del deterioro de Amy Winehouse. Asumimos como válido que ahora la tendencia sea mostrarnos la mala vida que llevan las celebrities, que paseen piel y huesos por alfombras rojas, que se pongan de coca hasta las cejas... Pero alguna diferencia hay entre ellas. Porque Amy parece estar sola en esto de la fama y no tener a nadie que le pare los pies ante su inminente autodestrucción.

(Vía: tvspot y yonkis)