Cuando Don César me propuso formar parte de este equipo, quedé encantada a la par que perpleja. No me encajaba mucho. ¿Qué iba a hacer un ser tan divino, glamouroso y con extremado estilo entre tanto riguroso varón posteador? ¿Cómo iba a intercalar un contenido frívolo en un espacio tan austero y de reflexión?

Leer la entrada completa