De entrada, aclarar que mi pasión por Pablo Motos está fuera de toda duda. Sin embargo, también admito (sintiéndolo mucho), que esta última etapa friki-pachanga-televisiva no me va demasiado. Es decir, que El Hormiguero me resulta cansino la mayoría de veces, y por tanto, apenas lo veo.

Pero el otro día, me paré por casualidad haciendo zapping porque vi a Pablo entrevistando al protagonista de la serie de Cuatro "Kyle XY" (Matt Dallas) dentro de una bañera (lugar de reflexión en la ficción de 'este chico sin ombligo'). No había visto al actor en una entrevista nunca antes, y tuve curiosidad por ver qué tal se desenvolvía.

Y...en fin. Sin palabras. No sé si narrároslo o mejor que juzguéis vosotros mismos.

Sentí bochorno. Me agobié por el chaval (Matt), y pensaba en lo indignados que se sentirían los seguidores de la serie ante la oportunidad de tener a su protagonista en España y devaluarla de semejante manera.

Kyle-Dallas se convirtió en un monigote más del escenario del programa. No entendía las traducciones de las preguntas que le hacían. Se creía que el público le aplaudía cuando en realidad se estaba riendo de él por no estar enterándose de nada.

Un invitado sin entrevista, desconcertado entre personajuchos extraños que hacían cosas todavía más extrañas, y teniendo que asentir y sonreír sin entender el motivo. Al chaval se le veía enrollado y con ganas, pero poco pudo hacer si no comprendía el circo que tenía a su alrededor.

Y ya el ridículo remate final. Pablo le dijo a Matt que en España cuando estamos contentos cantamos y bailamos: y le puso a hacer el mono con cara de pócker.