Pilar García, viguesa de 51 años, padece fibromialgia desde hace cuatro años, una enfermedad degenerativa que produce un dolor crónico muy intenso. A esto se le suman un sinfín de enfermedades como artrosis, esclerosis o acuñamiento vertebral.

Tan penosa era su situación física y psicológica en los últimos tiempos que su mutua decidió iniciar los trámites para que consiguiera la incapacidad laboral. "Soy limpiadora y tengo que manejar una fregona que pesa cinco kilos, algo que para mí se hace del todo imposible", explica.

Para ello tuvo que asistir a una revisión el pasado mes de marzo, donde, según explicó, sufrió "un trato humillante" por parte de la médico que la examinó.

Pero el colmo ya fue cuando desde la Seguridad Social le comunican que deniegan la incapacidad que ha solicitado. En el apartado dedicado a la explicaciones médicas, la Administración considera poco probable que esta mujer sufra algún tipo de depresión que le impida trabajar, ya que presenta un aspecto muy cuidado. «Va bien vestida, depilada, maquillada y el pelo lo tiene teñido de peluquería», dice el escrito.

Su marido, Camilo Campos, señaló: "Le hacen una evaluación en la que lo menos importante son las dolencias que padece y lo más importante su estética. Precisamente, el psiquiatra nos pide que la ayudemos a salir de ese túnel sacándola de casa, no dejándole encerrarse en sí misma y evitando que descuide su aspecto para que no caiga su autoestima."

Al recibir la notificación, Pilar se sintió "hundida" y señaló que si no fuera por su familia "arrojaría la toalla".