Como muy acertadamente apunta Ana Asuero en su blog:

Resulta que los becarios ahora no sólo tienen que enfrentarse a los inconvenientes de su "trabajo" que son habituales y que no les queda otra que aceptar. Véase: un horario indefinido, un contrato basura, vacaciones cuando se puede, sueldo irrisorio o incluso inexistente, escasas o nulas posibilidades de promoción.... etc etc etc etc etc. Ahora también hay que tener los ojos bien abiertos para que quienes nos "becan" no nos engañen sin que ni siquiera nos demos cuenta.

Y es que, según hemos sabido hoy, varios alumnos de la Universidad de Sevilla, han denunciado a tres profesores por quedarse con parte del dinero que les correspondía por su condición de becarios.

Según las acusaciones, el director del proyecto, M.P.P., profesor de la Facultad de Derecho, acordó verbalmente con los becarios una asignación mensual de 300 euros, pese a que las bases de las ayudas preveían una retribución de 1.322 euros al mes en la primera anualidad y 1.520 euros en las dos sucesivas.

Es decir, que los ocho becarios, a los que contrataron dentro de un programa financiado por la Unión Europea y recién titulados en Derecho y Estadística, dejaron de percibir entre 8.114 y 26.081 euros, según el fiscal.

Pero además, los tres acusados "pensaron, desde el principio, hacer suyos los 164.348 euros" previstos en el proyecto para los becarios y llegaron a consultarlo con la universidad, que les respondió que la partida de personal solo podía destinarse a becarios y que el trabajo de los profesores no era retribuible ni subvencionable.

(Vía: entrar por la puerta trasera y El País )