Así saltaba Federico Jiménez Losantos -en un artículo de opinión en Libertad digital- tras los comentarios vertidos por Andreu Buenafuente y Luis del Olmo en relación a los premios Micrófono de Oro:
Hombre, Buenafuente, (...) lamento que el disgusto que pudiera darte mi rechazo a aparecer en tu programa (no me daba la gana aparecer por un programa en decadencia con un sujeto que ha quedado para los chistes de los náufragos de las pateras) y los índices de audiencia de Quintero te haya llevado a desairar a Ponferrada y sus premios. Míralo por el lado bueno: así haces méritos para volver a Barcelona a hacer las gansadas habituales en uno de los dos idiomas vernáculos que dominas incluso mejor que Montilla. Puedes ir a la cadena de televisión que os ha puesto Zapatero a los sectarios del progresismo al contado y el catalanismo a granel o puedes volver a TV3, de donde nunca has salido. (...) Sólo hay entre nosotros una diferencia: yo jamás te invitaría a un programa mío; tú me invitas al tuyo y yo no voy.
Más pena me produce, oh, dilecto Luis del Olmo, verte unido a Buenafuente en esta especie de Ku Kux Klan de las ondas, esa versión radiofónica del Pacto del Tinell que sobre el agravio a tu ciudad natal ha montado la progresía nacionalista. Yo creo que en vez de merodear por los medios de Polanco deberías concentrarte en tu programa, que va peor que el de Buenafuente, pero, en fin, ya eres mayor para recibir consejos. (...) ¡Pobre Luis del Olmo! Aunque no me hubieran dado premio alguno, habría ido a Ponferrada a ponerme a la sombra de la estatua erigida a tu ego y a meditar sobre la imperiosa necesidad de retirarse a tiempo. La alternativa es el ridículo.

que bien que desde la cadena de la iglesia se fomente la paz y la concordia
Que santas narices tiene este hombre de decir que los otros son del Ku Klux Klan, cuando el es lo peor que te pues encontrar, fascismo puro y duro. Al menos a Buenafuente lo ve la gente porque quiere reirse con sus gracias, no como a él, que muchos lo oyen para reirse de sus barbaridades, aunque algunas den ganas de llorar.