Mi hermano es minusválido psíquico. Tiene 46 años y un trabajo en un Centro Especial de Empleo que le da para sus gastos. Es bastante independiente y tiene una familia que le apoya incondicionalmente. Está tranquilo, pero se siente solo, no tiene una chica a su lado. Siente que todo el mundo a su alrededor tiene pareja y él no. Entonces encuentra su salida... sólo tiene que enviar un mensaje y encontrará pareja. "Chico busca chica. Envía un mensaje al... y encontrarás a la mujer de tu vida". Envía un mensaje y recibe otros 20 en tres minutos. Está emocionado. Sigue enviando mensajes con toda su ilusión y esperanza de que al otro lado del teléfono, enviándole miles de mensajes, hay una chica que está deseando conocerle. Durante un mes llega a mandar 1.800 mensajes. Se arma de valor y decide quedar con ella. Pero ¡oh, sorpresa!, al otro lado no hay nadie, es una simple máquina o una teleoperadora que sólo realiza su trabajo. Llega la factura (2.300 euros, que él no puede afrontar) y es entonces cuando su familia se da cuenta de la situación.

Pilar Bardají López-Guarch, Madrid

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