Es imposible que me concience de que mi mente debe encerrarse entre cuatro paredes y mis ojos centrarse en un único punto. En el mejor de los casos podría verme inmersa en algo así:
Investigadores del Dartmouth College han encontrado que una red neurológica del córtex cerebral, que está activa cuando la mente está completamente desocupada, produce ensoñaciones o fantasías cuando la persona realiza una tarea rutinaria o monótona.
Proponen que las fantasías que tenemos despiertos podrían ser una manera para unificar las experiencias pasadas, presentes y futuras de la persona.
Como si el cerebro generara una sorprendente capacidad para efectuar más de una tarea a la vez y destinara los recursos de atención sobrantes a meditar sobre un problema o anticipar qué es lo que vamos a hacer.
Puede que para escapar de lo insípido de la vida cotidiana, nuestros cerebros estén diseñados para vivir irrealidades aunque sea con los ojos abiertos.
Pero, contrariamente, lo más probable es que se desate el caos. Y en tal caso, mejor hubiera sido tenerlos cerrados.
Porque... ¿qué sentido tienen las cosas sin sentido?
(Vía: NeoFronteras)

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