Anoche en el programa La Octava Planta de la Cadena SER (escuchar audio), Purificación Beltrán comentó con Ícaro Moyano la reciente espantada de algunos 'famosos' de las redes sociales y el uso correcto (o no) que hacen de estas. El detonante, el portazo con el que Andrés Calamaro 'pareció salir' el pasado 20 de agosto de Twitter. Y ha traido cola no por el hecho en sí (no ha sido el primero ni el último), sino por las formas, por hacerlo dando la nota.
Para AC quienes por Twitter andamos somos aborregados, infantiles, una panda de subnormales culoblandos, gallinas sin dignidad, pichaflojas... Pues bien. No conozco a este señor, no he seguido su carrera, y por tanto, tampoco lo hacía en Twitter. Sin embargo, no me gustaría tener como fans a 100 mil seres de este calibre, ya que si así fueran sus seguidores le estarían definiendo bastante bien a él. Para mi los prefiero únicos, inteligentes y muy grandes.
Aun desde el respeto a su 'declaración de principios' con respecto a esta red social considero impropio el ataque a las personas que dentro de ella le siguen. No se puede generalizar y hablar con semejante desprecio a esos por quienes 'nosotros somos'. Pero ha logrado su 'no propósito': yéndose con aspavientos ha generado más ruido que cuando estaba.
Sin embargo, lo que más me ha molestado no es tanto su despotrique como el vacileo que este señor parece llevarse entre manos. Leo en la cuenta @calamaro_news que AC sigue twitteando y le sigo la pista. Evidentemente podríamos ser cualquiera, pero los tweets que encontré son bastante mosqueantes.
El supuesto Calamaro (aka en su nueva cuenta, Luis Ponchonegro) se frota las manos con la revolución que se ha formado en los medios con su genial proeza. Y desde este otro perfil se sigue jactando de que 'su noticia' es la más leída en El País, encantado de haberse conocido.
El timeline del tal Ponchonegro se compone de tweets burlones,de manifestaciones altivas; continúa con su desprecio generalizado ante quienes opinan sobre él, considera que no estamos a la altura de sus debates inteligentes...
También en esta cuenta (fake o no, ya se verá) el nuevo Calamaro de Twitter se enorgullece de 'su travesura' y de que sólo unos pocos 'con categoría' saben que sigue estando en la red. Duda de la necesidad de verificar o no su nuevo usuario, se pregunta si debe guardarla en secreto para mantener 'la tensión' del momento o no... Y así, de tapadillo, parece querer repetir hazaña.
Sea como fuere, y ya sea en una o por dos veces, este señor me parece tan Ponchonegro como Calamaro y su prepotencia no es nada sexy. Alta suciedad ha metido con esta basura disfrazada de vanidad.




